miércoles 21 de diciembre de 2011

Jesús es Jehová nuestra justicia

‎La Escritura dice sobre Jesús: "En sus días será salvo Judá, e Israel habitará confiado; y este será su nombre con el cual le llamarán: Jehová, justicia nuestra." (Jeremías 23:6). El hombre delante de Dios no puede justificarse por sí mismo (Salmo 143:2) y tampoco puede justificarse por sus obras, pues, todas nuestras obras son trapo de inmundicia (Isaías 64:6) mas Jesús se llama: "Jehová, justicia nuestra" porque es únicamente por medio del sacrificio de Jesús que somos justificados delante de Dios.

El hombre sin Jesús esta perdido en el pecado, sin oportunidad de justificarse y sin oportunidad de salvarse, pero Jesús, siendo Dios mismo, se manifestó en carne para dar su carne y sangre, pagando el precio de nuestros pecados, dándole vida eterna y justicia perdurable a todo aquel que cree en él. Por lo cual, alégrate en Jesús nuestra justicia, pues, El es quien nos justifica delante de Dios, quitando nuestros pecados. Si no tienes a Jesús no tienes justicia delante de Dios y estas en impiedad y enemistad contra Dios, por tanto, deja el pecado y cree en Jesús y Jesús también será tu justicia y quitara tus pecados y ya no estarás en impiedad sino que serás llamado justo y santo delante de Dios por tu fe en Jesucristo.

Es totalmente imposible que el hombre se justifique y salve por sus propias obras. Como dije anteriormente, la Escritura dice que todas nuestras obras son trapo de inmundicia (Isaías 64:6). Pero Dios dispuso para los que creen en Cristo, por la grandeza de su poder, una justicia perdurable, perfecta y eterna por medio del sacrificio de Cristo. De lo cual dice la Escritura: "Al que obra,  no se le cuenta el salario como gracia,  sino como deuda; mas al que no obra,  sino cree en aquel que justifica al impío,  su fe le es contada por justicia. Como también David habla de la bienaventuranza del hombre a quien Dios atribuye justicia sin obras, diciendo: Bienaventurados aquellos cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos pecados son cubiertos. Bienaventurado el varón a quien el Señor no inculpa de pecado." (Romanos 4:4-8)

Dios justifica al impío cuando el impío tiene fe en Jesucristo y fruto de esa fe es el guardar los mandamientos de Dios (1 Corintios 7:19), pues el hombre cuando es justificado por Cristo ya no es pecador sino santo, por tanto, ya no puede andar en pecado ni en malas obras sino en obediencia a los mandamientos, pues, si vuelve a su antigua vida de pecado no será salvo. De lo cual dice la Escritura: "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe;  y esto no de vosotros,  pues es don de Dios; no por obras,  para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya,  creados en Cristo Jesús para buenas obras,  las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas." (Efesios 2:8-10).


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