sábado 31 de diciembre de 2011

Misericordia quiero y no sacrificio

Dios dice: "Porque misericordia quiero, y no sacrificio, y conocimiento de Dios más que holocaustos." (Oseas 6:6). Dios no pide de nosotros sacrificios, tan solo que hagamos misericordia. Es tan grande cuando hacemos misericordia que la Escritura dice que cuando damos al pobre dinero realmente estamos prestando a Dios. "A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho,  se lo volverá a pagar." (Proverbios 19:17).

Pueden ver cuán hermoso es dar al prójimo de lo nuestro. Pero muchas veces los ayunos ni siquiera son escuchados, sino que son desagradables a la vista de Dios y de esto dice la Escritura:

¿Por qué,  dicen,  ayunamos,  y no hiciste caso;  humillamos nuestras almas,  y no te diste por entendido?  He aquí que en el día de vuestro ayuno buscáis vuestro propio gusto,  y oprimís a todos vuestros trabajadores. He aquí que para contiendas y debates ayunáis y para herir con el puño inicuamente;  no ayunéis como hoy,  para que vuestra voz sea oída en lo alto. ¿Es tal el ayuno que yo escogí,  que de día aflija el hombre su alma,  que incline su cabeza como junco,  y haga cama de cilicio y de ceniza?   ¿Llamaréis esto ayuno,  y día agradable a Jehová? ¿No es más bien el ayuno que yo escogí,  desatar las ligaduras de impiedad,  soltar las cargas de opresión,  y dejar ir libres a los quebrantados,  y que rompáis todo yugo? ¿No es que partas tu pan con el hambriento,  y a los pobres errantes albergues en casa;  que cuando veas al desnudo,  lo cubras,  y no te escondas de tu hermano? Entonces nacerá tu luz como el alba,  y tu salvación se dejará ver pronto;  e irá tu justicia delante de ti,  y la gloria de Jehová será tu retaguardia. Entonces invocarás,  y te oirá Jehová;  clamarás,  y dirá él:  Heme aquí.  Si quitares de en medio de ti el yugo,  el dedo amenazador,  y el hablar vanidad; y si dieres tu pan al hambriento,  y saciares al alma afligida,  en las tinieblas nacerá tu luz,  y tu oscuridad será como el mediodía. Jehová te pastoreará siempre,  y en las sequías saciará tu alma,  y dará vigor a tus huesos;  y serás como huerto de riego,  y como manantial de aguas,  cuyas aguas nunca faltan.  Y los tuyos edificarán las ruinas antiguas;  los cimientos de generación y generación levantarás,  y serás llamado reparador de portillos,  restaurador de calzadas para habitar.
~ Isaías 58:3-12

Hagamos siempre misericordia, demos a los pobres, cuidemos a los necesitados, ayudemos a todos y nuestra justicia será mayor que la de todos los ayunos, sacrificios y holocaustos que podamos hacer.

Dios les bendiga y nos preserve para el reino de su Hijo Jesucristo.


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