Es imposible que el hombre sea justo delante de Dios por sus propias obras, pues, escrito está que todas nuestras obras son trapo de inmundicia (Isa. 64:6) y que no se justificara delante de Dios ningún ser humano (Sal. 143:2). Solo podemos ser justificados por la gracia de Dios, mediante la redención que es Cristo Jesús la cual fue ganada por su propia sangre derramada por nuestros pecados (Rom. 3:24, Col. 1:14).
Por tanto, arrepiéntanse y crean en Jesucristo y todos sus pecados serán perdonados y serán justificados por la gracia de Cristo delante de Dios.
