Amados, la gracia y la verdad de Dios se han manifestado al mundo por medio de Jesucristo, ya que la Escritura dice que "la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo" (Juan 1:17). Y se manifestaron enseñando a los hombres que renúncienos a la impiedad, a los deseos mundanos y que vivamos en este tiempo sobria, justa y piadosamente (Tito 2:11-12). ¡Debemos renunciar al pecado y a los deseos mundanos para ser salvos! Arrepentirse de sus pecados no es una opción, Cristo lo dijo: "si no os arrepentís, todos pereceréis" (Lucas 13:3). Por tanto, todo aquel que no se arrepienta de sus pecados para vivir en este tiempo santa, justa, sobria y piadosamente no será salvo.
La Escritura dice que "nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio" (Tito 2:13-14). Cristo se dio a sí mismo, es decir, Cristo dio su propia vida para redimirnos y rescatarnos de toda iniquidad y purificar por medio de su sangre y del lavamiento en su palabra a un pueblo propio. Como todos nosotros pecamos y la paga de nuestros pecados era nuestra propia vida; Cristo, siendo Dios mismo, vino en carne para pagar por nuestros pecados con su propia vida, redimiéndonos de nuestros pecados con su sangre, lavándonos de todos nuestros pecados en su sangre, para que todo aquel que crea en Jesús no se pierda mas tenga la vida eterna y el perdón de los pecados, la redención.
Y si hemos sido redimidos por Cristo de toda iniquidad y pecado con su sangre, entonces, ya no vivamos como los que no conocen al Señor de gloria sino que vivamos justa, sobria y santamente, apartados del mundo, en obediencia a sus mandamientos para que nuestro fin sea la vida eterna. Y si no has conocido a Cristo conoce que puedes ser redimido de tus pecados y recibir el regalo de la vida eterna por medio de Jesucristo, para esto, arrepiéntete de tus pecados y cree en Jesucristo y serás salvo. No hay otro modo para ser salvos sino por medio del arrepentimiento y la fe en Jesucristo, pues, es obvio que si no dejas el pecado cuya paga es la muerte, Dios no te dará vida, es imposible, antes bien Cristo dijo: "si no os arrepentís, todos pereceréis" (Lucas 13:3); es obvio que si no crees en Jesucristo no recibirás el perdón de tus pecados, pues, Jesucristo es el Hijo unigénito de Dios quien derramo su sangre para darnos el perdón de nuestros pecados y resucito al tercer día para nuestra justificación.
Por tanto, arrepiéntete de tus pecados y cree en Jesucristo y recibirás el perdón de todos tus pecados, la vida eterna y serás redimido de toda iniquidad y de la potestad de Satanás en la cual el mundo entero está por sus pecados. Conoce que por causa del pecado a Satanás se le dio autoridad sobre el mundo entero (Daniel 8:12, 1 Juan 5:19, Apocalipsis 13:7) por lo cual el mundo está bajo el poder del reino de Satanás, pero el ¡reino de Dios se ha acercado! por lo que todo aquel que se arrepiente de sus pecados y cree en Jesucristo recibe el perdón de sus pecados, la redención y es traspasado del reino de Satanás al reino de Jesucristo (Colosenses 1:12-14, Apocalipsis 5:9). Por tanto ven, sal de las tinieblas a la luz admirable de Dios, arrepiéntete de tus pecados y cree en Jesucristo y serás salvo.
Dios les bendiga y nos preserve para el reino de su Hijo Jesucristo.
