lunes 2 de enero de 2012

La gracia de Dios nos enseña a no pecar

Dios está llamando a todos los hombres al arrepentimiento. ¿Qué es arrepentirse? Arrepentirse es dejar el pecado para volverse a Dios ¿Que es el pecado? Es la transgresión de la ley de Dios (1 Juan 3:4). Dios está llamando a todos los hombres por medio de su Hijo Jesucristo a que dejen el pecado y a que crean en su Hijo Jesucristo para que reciban el perdón de los pecados y la vida eterna. Arrepentirse de sus pecados y creer en Jesucristo nos lleva a una relación perfecta con Dios, pues, el pecado nos separa de Dios (Isaías 59:2) y creer en Jesucristo nos da el perdón de los pecados y la vida eterna (Juan 3:16), no hay verdadero arrepentimiento sin dejar el pecado y no hay verdadera fe en Cristo si uno no confía con todo el corazón en que Cristo nos da el perdón de los pecados con su sangre.

La consecuencia de no arrepentirse de sus pecados es la muerte. No basta decirle a Jesús Señor para ser salvo, ya que, Jesús dice: "No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos" (Mateo 7:21); esto nos enseña que no basta con decirle Señor a Jesús para ser salvo, debemos dejar el pecado completamente para que no muramos. Ya Jesús lo dijo: "si no os arrepentís, todos pereceréis" (Lucas 13:3); es decir, si no dejamos el pecado, todos pereceremos. Por tanto, debemos arrepentirnos de todo corazón de nuestros pecados ahora mismo, pues, de no hacerlo, pereceremos; mas si nos arrepentimos de nuestros pecados y creemos en Jesucristo viviremos. 

Nuestra salvación es por gracia de Dios por medio de la fe, no por obras, y de esto dice la Escritura: "Creemos que por la gracia del Señor Jesús seremos salvos" (Hechos 15:11) "Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios; no por obras,  para que nadie se gloríe." (Efesios 2:8-9) y dice la Escritura que la gracia de Dios nos enseña a dejar el pecado y los deseos mundanos para vivir sobria, justa y piadosamente:

"Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que,  renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos,  vivamos en este siglo sobria,  justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras." (Tito 2:11-14)

Como podemos ver, la gracia de Dios nos enseña a renunciar a todo pecado y deseo mundano para que vivamos en santidad y con la esperanza de la ciertísima venida de nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo para rescatarnos de todo pecado y para purificar a un pueblo para sí mismo y también dice que Cristo es "celoso de buenas obras". Por tanto, dejemos el pecado y aceptemos la verdadera gracia de Dios la cual nos enseña a renunciar a todo pecado, para que vivamos haciendo buenas obras, con fe y esperanza en nuestro Gran Dios y Salvador Jesucristo y velando sobriamente esperando el regreso triunfal de nuestro Dios y Salvador Jesucristo. 


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